El miedo y la ignorancia
están ligados entre sí, no sabría decir ahora mismo que viene
primero, pues muchas veces tememos saber más y otras, tememos
aquello que no conocemos.
El camino de la sabiduría
es un sendero duro, pues saber más implica conocer la realidad, y la
realidad la mayoría de veces es triste. Saber, por ejemplo, que
nuestra vida no tiene más sentido que vivir, reproducirnos y morir,
nos hace pensar para que estamos aquí.
De alguna manera, cada
persona debe encontrar ese sentido de la vida, cada cual tiene el
suyo. Por ello, las sectas y religiones (para mi no existe una
diferencia clara, más que el número de participantes), es una
violación a la persona. Pues cada uno debe buscar su saber y su
conocimiento por su cuenta. Por supuesto podemos ayudar a encontrar
un camino, pero jamás imponérselo. Las personas que necesitan que
alguien les diga que creer, son personas débiles que no se
autorreflexionan su propio saber.
La autorreflexión, el
cuestionarse, es el primer paso para conocerse a si mismo.
Aun así, no acabaremos de
autorreflexionarnos nunca, no podemos dejar que nuestras ideas se
queden estancadas, deben siempre fluir.
Una decisión ideológica,
no es un error, el error es el fanatismo, el creer que nunca se va
abandonar ese camino una vez tomado. Debemos saber que siempre
podemos ir hacia atrás y dejar ese sendero que en un momento dado lo
vemos irracional, y tomar otro.
Muchas personas dicen que
decir las cosas como las pensamos es un error, pienso que no, esa
persona puede realizar nuevos caminos que podemos tener en cuenta. Y
la mejor manera de saber si estás confundido, es expresar lo que
piensas con la mayor claridad, y otro te corrija o te debata el
porqué el primer sujeto está equivocado, ahí empieza la
autorreflexión, en el diálogo.
Si mantuviésemos nuestra
conversación con un clon idéntico a nosotros, no sacaríamos nada
bueno, solo nos afirmaríamos en nuestras propias creencias
llevándonos cada vez más al fanatismo.
Si en cambio dialogamos
con personas de diferente ideología, podemos aprender a defender
nuestra idea o corregirla.
El miedo a decir y el
miedo a que te digan, es el uróboros del que debemos escapar en esta
reflexión. “Si digo, me dicen y si no digo, no me dicen, pero me
quedaré sin decir para que no me digan”, ese es el miedo del que
hablo en cambio su antítesis de esta frase es “Si digo, sabré en
que momento estaré equivocado y si lo estoy volveré a decir”. Al
contrario de la anterior no se hace un ciclo simétrico sino una
espiral que te lleva dentro de ti mismo.