viernes, 9 de octubre de 2015

La pedagogía del diferente

En un anterior artículo de mi blog, hablé del valor de la persona, éste que estás leyendo ahora, podría ser una continuación de ese, aquí me centraré en como fomentar ese valor personal.
Como futuro educador que soy, debo pensar cuál es la mejor manera de que mis educandos se encuentren consigo mismos. En el primer artículo, hablé del valor de la persona, ahora toca como llegar a ese punto.
Podríamos decir que hay dos grandes maneras de “desarrollar” la mente del ser humano:
Una, es hacerla crecer como una unidad, como un grupo de individuos que comparte la misma vida, un mismo objetivo en común, que podría ser el bien de unidad como grupo. Aquí se busca que todos los miembros del mismo grupo, puedan llegar a algo en conjunto, como un circuito del que no te puedes salir, si lo haces, te expulsan del circuito. No hay ningún tipo de originalidad, las materias que se imparten están impuestas por alguien que, bajo su soberanía, cree que es lo mejor para ellos y que son materias básicas, que uno debe aprender en la vida, como un conjunto de asignaturas que se creen necesarias para la existencia con el mundo que nos rodea. Al final, esta forma de ver las cosas, está fuera de lo que llamamos desarrollo, pues aquí, a la persona se le somete a llevar un camino que puede que no sea el suyo, es más, seguro que es así. Pues, la aleatoriedad de las personas se limita a un solo camino.
La otra forma, totalmente opuesta, es quitar toda imposición, aquí el educador tiene el rol de guía y trata de sacar de dudas a sus educandos, haciendo que ellos puedan sacar conclusiones de sí mismos. Por lo tanto, desde el primer momento el niño elige que desea hacer.  Por ello, estoy a favor de las escuelas en las que se juntan niños de todas las edades en la misma aula.  Además, no estoy a favor, de que deba haber una edad para aprender tal cosa, cada uno tenemos nuestra forma de aceptar los cambios. ¿Por qué debemos aprender a los seis años a escribir? ¿Quién dijo que esa era la edad ideal? ¿Quién dijo que la tabla de multiplicar se debe aprender a los siete? ¿Por qué las ecuaciones deben aprenderse durante los doce años? Creo que esta manera de poner edades a las materias, limita a los alumnos, tanto para lo pronto como para lo lejano.  Cada persona es diferente, por lo tanto, no todos tenemos necesidad de aprender lo mismo. Estoy de acuerdo con que hay varios conocimientos que son necesarios para la vida, pero no, con que esos conocimientos deban darse a x edad, simplemente hay que esperar a que ese alumno necesite ese saber, para seguir avanzando. Si obligamos a alguien a estudiar determinada materia sin ser su momento, podemos causar que matemos su curiosidad y por lo tanto que odie la escuela.
Estas dos visiones pueden mezclarse, pero, aun así, me decanto mucho más por la segunda, ya que crea personas responsables, con capacidad de elegir, y por lo tanto más únicas e irrepetibles. Alguien podría argumentar que, si otorgamos el peso a una educación más individual, se podrían causar más diferencias, y por lo tanto más discriminación. Y esto no es así, sino al contrario, la primera forma es la que fomenta la discriminación, ya que el que se vaya de ese circuito será objeto de burla o expulsado de ese método, como alguien inútil. Y no es así, el racismo, por ejemplo, como ya he dicho muchas veces, no es ilógico porque seamos todos iguales, sino porque somos todos diferentes.
Además, si creamos mentes diferentes, podemos crear una mayor inteligencia colectiva, pues podemos expandirnos más y no nos encerramos en un fanatismo absurdo. Y es que, con personas diferentes, se aprende mucho más que con personas similares. ¿No ocurre que cuando viajamos aprendemos muchísimo en poco tiempo? Simplemente porque aprendemos lo diferente, lo desconocido. Aprender lo que ya sabemos no tiene sentido.

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