jueves, 3 de noviembre de 2016

Quiero ser invisible

Reflexionado sobre la visibilidad LGBT, he llegado a una conclusión que puede llegar a ser controvertida si no se entiende bien, y es que, creo que se cae en el error en que la heterosexualidad tiene total visibilidad.
Es cierto, que la heterosexualidad acapara todos los medios, ¿pero realmente es esto visibilidad? Pienso que no, realmente lo que ocurre es que la heterosexualidad está normalizada. La heterosexualidad realmente es lo más invisible para nuestros ojos, tenemos tan interiorizada la heteronorma, que toda muestra de heterosexualidad pasa inadvertida. No solo a ver como cotidiano que un hombre y una mujer se besen en medio de la plaza de Callao, sino también aquellas actitudes que se presentan, por ejemplo, en el lenguaje, aunque éste sea sin motivo de homofobia directa.
LGBT, siempre ha luchado por la propia visibilización, y pienso que hemos caído en un error, que realmente lo que habría que hacer es visibilizar la heterosexualidad, me explico.
Debemos alejarnos de que la heterosexualidad es un hombre con una mujer, ya que caemos en individualismos que carecen de carga política. Realmente la heterosexualidad es una posición dentro de una estructura de poder. La heteronorma es una herramienta de opresión para oprimir a la mujer, por ello, el patriarcado utiliza sus medios para que tode aquel que se salga de la heteronorma, esté en una posición de poder desfavorecida.
Cuando digo que hay que visibilizar la heterosexualidad, no me refiero a que en los medios salgan hombres relacionándose con mujeres, sino a visibilizar a los agresores, y no a las víctimas.
Agradezco, de alguna manera, que en los medios cada vez seamos más visibles. Pero también, hay que evitar que seamos visibilizados de una forma forzada, es decir, deberíamos salir en los medios de forma cotidiana y no como una excepción.
Cuando salimos en una serie o anuncio, solemos salir como una excepción, somos esa cosa rara que llama la atención, para conseguir más audiencia o transformar nuestra rebelión en una fiesta capitalista. En la que el día 28 de junio ya no significa nada, porque por conveniencia del mercado deba celebrarse el sábado que mejor convenga al consumo.
Me alegra que cada vez se vean más parejas del mismo género, pero opino que nuestra lucha no debe centrarse en la visibilidad, si no en visibilizar la agresión, y aquellos comportamientos que al estar tan interiorizados se nos pasan por alto.

Cuando pienso en todo esto, lo que quiero realmente, es ser invisible, que cuando esté con otro chico haciendo lo que nos venga en gana, no llamemos la atención más de lo que lo hacen los heteros.

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