Estuve
hablando con un compañero que decía que tanto el comunismo, como el
capitalismo funcionaba. El problema era la corrupción, es decir,
tanto un comunismo corrupto, como un capitalismo corrupto es el
problema.
He
reflexionado esta idea y la he transcrito a mi forma de pensar. En
algo estoy de acuerdo con él, tanto el capitalismo como el comunismo
funciona, son las personas quienes no funcionan en el sistema. Esto
lo podemos llevar a cualquier sistema, incluso al anarquismo.
Pero
hay algo que falla, el capitalismo es una forma piramidal, los pobres
son los que sostienen la gran pirámide. Si los pobres fallan, la
estructura se desploma. ¿Y quien va a estar contento de ser pobre?
El
pobre podría escalar la pirámide, pero para ello debe competir con
el resto del sistema y pisar al resto, un sistema de competencia, un
sistema que decide quien es mejor que quien, no me parece en absoluto
un buen sistema, ya que un sistema de competencia genera odio. Y el
odio es uno de los sentimientos al que tengo más desprecio.
Por
otro lado, nos dicen que las corruptas son las personas, no el
sistema. Me niego a pensar que esto sea así. Y me hago la siguiente
pregunta, ¿Nacemos o nos hacemos corruptos?
Creo
que la segunda opción es la que más me convence, pero que o quien
es el que nos corrompe. La familia, los amigos, la ciudad… Supongo
será un poco todo, pero pensándolo bien, la mayor parte de la
corrupción es económica, por lo que podría echar culpa de todo
esto al dinero.
El
dinero no es que sea corrupto, es que es la corrupción misma. Es
quien nos hace competir para llegar a escalar la pirámide, nos
mantiene presos y no nos deja pensar en otra forma de vida.
Es
muy difícil escapar de esta, ya que nos crían y nos corrompen con
el dinero. Le damos un significado ilusorio, porque en si mismo el
dinero no vale nada.
Posiblemente
el dinero es el material más sobrevalorado del planeta, pues este no
vale de nada si no le damos valor, en una sociedad en la que este
material no se valorara no tendría utilidad. Somos nosotros mismos
los que aceptamos esta corrupción.
El
dinero sirve para crear diferencias sociales, si todos compartiésemos
todo, el dinero no sería necesario ya que tendríamos un pacto en
común, progresar.
Pensando
esto, no hay que investigar mucho a quien le sirve esta corrupción,
solo hay que mirar a la altas burguesías que les interesa que
compitamos los unos con los otros para no desplomar su pirámide del
odio.
Si
fuéramos capaces de dejar de dar valor a las monedas, compartiésemos
y nos basásemos en la autogestión para un beneficio común, ellos
caerían.
¿Pero
como escapar de esta corrupción? Tan fácil de explicar, pero tan
difícil de hacer. Siempre he comparado el modelo de la sociedad como
un juego de mesa. Cada una con sus normas y formas de vivir, o por lo
menos eso es lo que nos enseñan. Es ilógico pensar, en tirar dados
en el juego del ajedrez, no tenemos esa posibilidad.
Nos
enseñan a que si quieres triunfar en el juego de la pirámide del
odio deberás competir, pisar o ser pisado, mandar a unos y obedecer
a otros, que no hay otra forma de hacer las cosas. Pero si esto es
así, ¿Cómo hemos conseguido cambiar de juego? De una monarquía a
una república, de una república a una dictadura o de una dictadura
a una democracia.
Esos
que han cambiado la forma de vivir, han ganado el juego anterior o
han hecho trampas.
Entonces,
para cambiar de juego ¿Qué debemos hacer? ¿Ganar o hacer trampas?
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