miércoles, 20 de mayo de 2015

La espiral hacia uno mismo

El miedo y la ignorancia están ligados entre sí, no sabría decir ahora mismo que viene primero, pues muchas veces tememos saber más y otras, tememos aquello que no conocemos.
El camino de la sabiduría es un sendero duro, pues saber más implica conocer la realidad, y la realidad la mayoría de veces es triste. Saber, por ejemplo, que nuestra vida no tiene más sentido que vivir, reproducirnos y morir, nos hace pensar para que estamos aquí.
De alguna manera, cada persona debe encontrar ese sentido de la vida, cada cual tiene el suyo. Por ello, las sectas y religiones (para mi no existe una diferencia clara, más que el número de participantes), es una violación a la persona. Pues cada uno debe buscar su saber y su conocimiento por su cuenta. Por supuesto podemos ayudar a encontrar un camino, pero jamás imponérselo. Las personas que necesitan que alguien les diga que creer, son personas débiles que no se autorreflexionan su propio saber.
La autorreflexión, el cuestionarse, es el primer paso para conocerse a si mismo.
Aun así, no acabaremos de autorreflexionarnos nunca, no podemos dejar que nuestras ideas se queden estancadas, deben siempre fluir.
Una decisión ideológica, no es un error, el error es el fanatismo, el creer que nunca se va abandonar ese camino una vez tomado. Debemos saber que siempre podemos ir hacia atrás y dejar ese sendero que en un momento dado lo vemos irracional, y tomar otro.
Muchas personas dicen que decir las cosas como las pensamos es un error, pienso que no, esa persona puede realizar nuevos caminos que podemos tener en cuenta. Y la mejor manera de saber si estás confundido, es expresar lo que piensas con la mayor claridad, y otro te corrija o te debata el porqué el primer sujeto está equivocado, ahí empieza la autorreflexión, en el diálogo.
Si mantuviésemos nuestra conversación con un clon idéntico a nosotros, no sacaríamos nada bueno, solo nos afirmaríamos en nuestras propias creencias llevándonos cada vez más al fanatismo.
Si en cambio dialogamos con personas de diferente ideología, podemos aprender a defender nuestra idea o corregirla.
El miedo a decir y el miedo a que te digan, es el uróboros del que debemos escapar en esta reflexión. “Si digo, me dicen y si no digo, no me dicen, pero me quedaré sin decir para que no me digan”, ese es el miedo del que hablo en cambio su antítesis de esta frase es “Si digo, sabré en que momento estaré equivocado y si lo estoy volveré a decir”. Al contrario de la anterior no se hace un ciclo simétrico sino una espiral que te lleva dentro de ti mismo.


martes, 24 de marzo de 2015

La piramide del odio

Estuve hablando con un compañero que decía que tanto el comunismo, como el capitalismo funcionaba. El problema era la corrupción, es decir, tanto un comunismo corrupto, como un capitalismo corrupto es el problema.
He reflexionado esta idea y la he transcrito a mi forma de pensar. En algo estoy de acuerdo con él, tanto el capitalismo como el comunismo funciona, son las personas quienes no funcionan en el sistema. Esto lo podemos llevar a cualquier sistema, incluso al anarquismo.
Pero hay algo que falla, el capitalismo es una forma piramidal, los pobres son los que sostienen la gran pirámide. Si los pobres fallan, la estructura se desploma. ¿Y quien va a estar contento de ser pobre?
El pobre podría escalar la pirámide, pero para ello debe competir con el resto del sistema y pisar al resto, un sistema de competencia, un sistema que decide quien es mejor que quien, no me parece en absoluto un buen sistema, ya que un sistema de competencia genera odio. Y el odio es uno de los sentimientos al que tengo más desprecio.
Por otro lado, nos dicen que las corruptas son las personas, no el sistema. Me niego a pensar que esto sea así. Y me hago la siguiente pregunta, ¿Nacemos o nos hacemos corruptos?
Creo que la segunda opción es la que más me convence, pero que o quien es el que nos corrompe. La familia, los amigos, la ciudad… Supongo será un poco todo, pero pensándolo bien, la mayor parte de la corrupción es económica, por lo que podría echar culpa de todo esto al dinero.
El dinero no es que sea corrupto, es que es la corrupción misma. Es quien nos hace competir para llegar a escalar la pirámide, nos mantiene presos y no nos deja pensar en otra forma de vida.
Es muy difícil escapar de esta, ya que nos crían y nos corrompen con el dinero. Le damos un significado ilusorio, porque en si mismo el dinero no vale nada.
Posiblemente el dinero es el material más sobrevalorado del planeta, pues este no vale de nada si no le damos valor, en una sociedad en la que este material no se valorara no tendría utilidad. Somos nosotros mismos los que aceptamos esta corrupción.
El dinero sirve para crear diferencias sociales, si todos compartiésemos todo, el dinero no sería necesario ya que tendríamos un pacto en común, progresar.
Pensando esto, no hay que investigar mucho a quien le sirve esta corrupción, solo hay que mirar a la altas burguesías que les interesa que compitamos los unos con los otros para no desplomar su pirámide del odio.
Si fuéramos capaces de dejar de dar valor a las monedas, compartiésemos y nos basásemos en la autogestión para un beneficio común, ellos caerían.
¿Pero como escapar de esta corrupción? Tan fácil de explicar, pero tan difícil de hacer. Siempre he comparado el modelo de la sociedad como un juego de mesa. Cada una con sus normas y formas de vivir, o por lo menos eso es lo que nos enseñan. Es ilógico pensar, en tirar dados en el juego del ajedrez, no tenemos esa posibilidad.
Nos enseñan a que si quieres triunfar en el juego de la pirámide del odio deberás competir, pisar o ser pisado, mandar a unos y obedecer a otros, que no hay otra forma de hacer las cosas. Pero si esto es así, ¿Cómo hemos conseguido cambiar de juego? De una monarquía a una república, de una república a una dictadura o de una dictadura a una democracia.
Esos que han cambiado la forma de vivir, han ganado el juego anterior o han hecho trampas.

Entonces, para cambiar de juego ¿Qué debemos hacer? ¿Ganar o hacer trampas?

martes, 3 de marzo de 2015

Estereotipos del amor

Estoy algo cansado de oír varios términos para   clasificar a las personas por su sexualidad .  ¿Es tan difícil decir que a las personas les gusta otras personas?  Pienso que esta forma de meternos en un cajón nos limita la   mentalidad. Creo que dividir en homosexual, heterosexual, bisexual... lo único que hace es crear estereotipos absurdos. Es cierto que yo uso estas clasificaciones, pero solo trato de usarlos como explicación, nunca trato de hacerlo pensando en estereotipos.
El famoso "armario" en los que muchos dicen vivir, es una ilusión. ¿A caso los heterosexuales deberían salir del armario? Debemos tomar con naturalidad nuestra sexualidad, sin avergonzarnos de lo que somos, ni tampoco ir recordando el que le gusta a quien.
Confundimos el termino enamorarse con el sexo, la sociedad nos induce que debemos mirar la entrepierna antes  de regalar este sentimiento tan valioso. Yo, siento amor no solo en las personas que me atraen físicamente, estoy enamorado de mi familia, de mis amigos y por supuesto de mi mismo. Como he dicho muchas veces los sentimientos van desde nosotros hacia fuera, debemos conocer el amor a nosotros mismos para poder amar realmente a los demás.
Aunque ya la propia sociedad está asimilando poco a poco, las relaciones homosexuales el estereotipo del amor pienso que va mucho más allá.
Creo que el amor no debería limitarse a dos personas, me parece algo egoísta querer solo una persona para ti, no digo de tratar a las personas como objetos que se pueden compartir, sino que cada uno pueda elegir estar con quien o quienes quieran. 
No hablo de fidelidad, hablo de felicidad, amar a más de una persona no quiere decir que seas infiel.
Yo llamaría infiel a la persona que me traiciona, a la que me miente...
Muchos, bajo mi opinión, tienen una idea confundida y mezclan el concepto de sexo y amor, y pienso que puede haber una combinación de conceptos con estos más variado. Por supuesto puede existir el sexo con amor, pero también aquí puedo hablar de sexo sin amor, amor sin sexo o una ausencia de ambas.


jueves, 5 de febrero de 2015

El valor de la persona

¿Qué es lo verdaderamente importante en una persona?
Pienso que, cada persona tiene una respuesta a esta pregunta, pues no todos buscamos lo mismo en el resto. Por ello, plantearé lo que pienso yo, planteando esta nueva pregunta "¿qué es lo que valoro yo en una persona?".
Siempre me han atraído las personas que destacan en otras en su personalidad, es decir, no siguen un estereotipo de persona normal. Aquellas personas raras, no solo por forma vestir sino por su forma de comportarse, generalmente, son las que más me llaman la atención, sobretodo, aquellas personalidades incomprendidas. Esa persona que tiene una personalidad que no he visto anteriormente. Cada vez conozco más gente de este tipo y puedo decir que, entre ellas, no se parecen en nada.
Pienso que, no existe una persona igual a otra; ¿cuantas buscan una media naranja? Alguien con mismas ideas y forma de ser, esta búsqueda absurda se confunde muchas veces con la comprensión. Sí, puede existir una persona que te comprenda y te ame y, seguramente, esta sea la persona más diferente que puedas encontrar.
No busco alguien, ni igual ni parecido a mi, busco quien entienda lo que expreso, no importa que comparta mi opinión.
Siempre, he dicho que, el supuesto utópico de encontrar un clon de ti mismo, es discutir con un espejo. No obtendrás nada más que aquello que hubieras hablado contigo mismo. Solo consigues reafirmarte en tus mismas creencias, no descubres nada nuevo.
Por ello, considero que la persona que conozcas, cuanto más diferente sea mejor, siempre que te comprenda y escuche. Aprenderás a ver las cosas de otra forma.
Ese miedo a ser especial, a ser raro, a ser tú mismo, a que te miren... "¿es un sistema de protección?".
Yo veo un elogio que me llamen raro. Es lo que nos diferencia de las máquinas, ser raro es ser humano.
La sociedad quiere que seamos máquinas salidas de una cadena de montaje, y si te sales de esa cola te insultan, te hacen sentir inferior, tratan de limitarte, te hacen preguntas... y nos tratan de clasificar cuando cada persona debe ser inclasificable.
El racismo, por ejemplo, no es irracional porque todos somos iguales, es irracional porque todos somos distintos. Si hubiera que clasificar a las personas por cajones, cada una tendría su cajón.

Gracias Belén por la reedición.